Cada jornada en Pre Kínder comienza con una cálida bienvenida. Las profesoras reciben a los niños y niñas con abrazos, sonrisas y palabras que refuerzan su identidad y autoestima. “Hoy te pusiste un cintillo diferente, ¡qué linda te ves!”, puede parecer un comentario simple, pero está cargado de intención pedagógica: hacer sentir a cada niño único, visto y valorado desde el primer momento del día.
Rutinas que entregan seguridad y orden
La estructura es clave en la primera infancia. Por eso, cada mañana se inicia con el círculo de bienvenida, un espacio donde los niños conversan, anticipan la rutina del día y se conectan con sus pares y profesoras. Este momento favorece la autorregulación, el lenguaje, la escucha activa y la construcción de vínculos, pilares fundamentales del enfoque HighScope.

Juego por áreas: imaginar, planificar, construir
Durante el juego por áreas, el protagonismo es de los niños. Guiados por su motivación intrínseca, planifican lo que desean hacer, lo ejecutan y luego reflexionan sobre su experiencia. Este proceso —planificar, actuar y revisar— fomenta habilidades clave como la creatividad, la organización, la perseverancia y el trabajo en equipo. Las profesoras acompañan y guían, respetando los ritmos individuales y generando instancias de aprendizaje auténtico.
Aprender también es jugar
El momento de patio no es solo recreo: es una extensión del aprendizaje. En el juego libre al aire libre, los niños corre
n, trepan, se esconden y comparten, desarrollando su motricidad gruesa, su sociabilidad y su capacidad de resolución de conflictos. En cada risa, en cada juego espontáneo, hay oportunidades valiosas para crecer.
Un cierre con sentido

Al final del día, la despedida no es solo un adiós: es una forma de cerrar el ciclo vivido, reforzando emociones positivas y recordando lo aprendido. Los niños se van a casa con el corazón lleno, sabiendo que fueron parte de un espacio donde se les valora, escucha y acompaña.
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