Un corazón dispuesto al servicio: Cruceños vivieron una profunda jornada en el Día del Compartir de II Ciclo
La comunidad del Colegio Santa Cruz de Chicureo vivió una significativa jornada de encuentro, servicio y fraternidad durante el Día del Compartir de Segundo Ciclo, una iniciativa organizada por la Pastoral Juvenil que convocó voluntariamente a 153 estudiantes de I a IV medio y a los tres cursos de 8° básico.
La experiencia fue el resultado de un proceso de preparación que se desarrolló durante los meses previos, con capacitaciones orientadas a que los estudiantes pudieran enfrentar cada proyecto con las herramientas necesarias y, especialmente, con una actitud de empatía y servicio.
Una jornada preparada con dedicación y espíritu de servicio
Para hacer posible esta experiencia, la Pastoral Juvenil trabajó durante meses en distintas actividades de recaudación de fondos, logrando financiar la totalidad de los materiales utilizados en las acciones desarrolladas en 14 instituciones.
Antes de salir al encuentro con las distintas comunidades, los estudiantes y profesores acompañantes participaron en un momento de Adoración al Santísimo, instancia que permitió disponer el corazón y poner en manos de Dios la jornada que estaban por comenzar.
El compromiso de los voluntarios y de los educadores que acompañaron cada actividad permitió transformar el Día del Compartir en una experiencia de entrega, trabajo colaborativo y aprendizaje mutuo.
Una experiencia que nace de la empatía
Francisca Mora, integrante de Pastoral Juvenil, destacó el compromiso demostrado por los estudiantes durante todo el proceso. Según explicó, la jornada fue el resultado de un largo trabajo que incluyó capacitaciones, organización, inscripciones y preparación de materiales.
Asimismo, valoró especialmente la disposición de los voluntarios para salir de su zona de confort, trabajar en equipo con personas que no conocían y asumir cada proyecto desde una perspectiva de servicio. Para Francisca, la preparación espiritual también fue fundamental, ya que permitió que los participantes se conectaran con el sentido de la actividad y con aquellas características que identifican a los Cruceños: la empatía, las ganas de ayudar y la disposición a poner los propios talentos al servicio de los demás.
El valor de los pequeños gestos
Uno de los proyectos se desarrolló en la Fundación Nuestros Hijos, institución dedicada al cuidado de niños con cáncer. Allí, un grupo de estudiantes colaboró en la recuperación y acondicionamiento del huerto del lugar.
Matías Johnson, estudiante de IIA, explicó que inicialmente la tarea podía parecer pequeña desde una perspectiva material. Sin embargo, al conversar con los encargados y conocer el significado que tenía ese espacio para los niños y sus familias, comprendió que el impacto del servicio podía ser mucho mayor.
El estudiante destacó que el huerto permite generar un ambiente más acogedor para pacientes que, en muchos casos, deben trasladarse desde zonas rurales hasta la ciudad para recibir sus tratamientos. La experiencia también le permitió comprender que el servicio no se mide únicamente por la magnitud de lo que se entrega, sino por el significado que ese gesto puede tener para quienes lo reciben.
Una invitación a seguir sirviendo
El Día del Compartir dejó aprendizajes que trascendieron las actividades realizadas durante la jornada. Para los estudiantes participantes, fue una oportunidad para encontrarse con distintas realidades, trabajar colaborativamente y descubrir que incluso una pequeña acción puede generar un impacto significativo en otras personas.
Desde la Pastoral Juvenil agradecemos profundamente a los estudiantes, profesores y a todas las personas que hicieron posible esta jornada, así como a las instituciones que abrieron sus puertas para recibir a nuestros voluntarios.


















